Busca tu Poema de Amor Corto!!!


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Jul 19

Tu mirada de amor
descubre lo que otros no quieren ver.

Tu nobleza
te hace apreciar lo que los demás desprecian.

Tu amor desinteresado
te hace defender a los pequeños
que otros atacan o menosprecian.

Tu presencia
despierta confianza, amor a la vida
y esperanza en un futuro mejor.

Jul 19

La mejor obra de Dios… tú
Cuántas veces viene a mi recuerdo
Que no permitiste jamás que la soledad fuera mi compañera.
Cuántas veces preferiste no dormir
hasta saber que estaba sano o fuera de peligro.
Cuántas veces sacrificaste tu tiempo, tu figura, tus gustos
Para derivarlos en mí.

Cuántas veces tu mirada refulgía de orgullo y de amor
Cuando de mí te referías.
Cuántas veces preferiste mil veces ser señalada por mi causa,
y me tuviste.
Cuántos años se hacen, sumando todos los momentos
Que no viviste más que para mí
Cuántas veces de una mansa paloma
Te convertiste en una loba,
defendiendo a tus cachorros aún a costa de tu vida.

Cuántas veces tuviste que afrentar
la indiferencia de tu compañero hacia ti,
Refugiándote en lo que tú sí creías completamente tuyo.
Cuántas veces esto y cuántas veces aquello
Los números nunca se han usado para contar
Los actos de servicio que has regalado a los tuyos.
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Jul 19

Como cualquier buena mamá, cuando Karen supo que estaba esperando un bebé, hizo lo que pudo para ayudar a su hijo Michael de tres años a prepararse para una nueva etapa en su vida, le de hermanito mayor.

Supieron que el nuevo bebé iba a ser una niña, y día y noche, Michael le cantaba a su hermanita en el vientre de su madre. El estaba encariñádose con su hermanita aun antes de conocerla.

El embarazo de Karen progresó normalmente. A tiempo empezó su labor de parto, pronto los dolores eran cada cinco, cada tres y finalmente cada minuto. Pero una complicación se presentó y Karen tuvo horas de labor de parto.

Finalmente, después de mucha lucha, la hermanita de Michael nació, pero en muy malas condiciones. La llevaron inmediatamente a la Unidad de Cuidados Intensivos, sección neonatal del Hospital St. Mary en Knoxville, Tennessee.
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Jul 19

«Ven para acá», me dijo dulcemente
mi madre cierto día;
aún parece que escucho en el ambiente
de su voz la celeste melodía.

«Ven y dime, qué causas tan extrañas,
te arrancan esas lágrimas, hijo mío,
que cuelgan de tus trémulas pestañas
como gota cuajada de rocío.

«Tú tienes una pena y me la ocultas;
¿no sabes que la madre más sencilla
sabe leer en el alma de sus hijos
como tú en la cartilla?

«¿Quieres que te adivine lo que sientes?
Ven para acá, pilluelo,
que con un par de besos en la frente
disiparé las nubes de tu cielo»

Yo prorrumpí a llorar… «Madre, le dije,
la causa de mis lágrimas ignoro;
pero de vez en cuando se me oprime el corazón, ¡y lloro!»

Ella inclinó su pensativa frente,
se turbó su pupila,
y, enjugando sus ojos y los míos,
me dijo más tranquila:

«Llama siempre a tu madre cuando sufras,
que vendrá, muerta o viva;
si está en el mundo a compartir tus penas,
¡y si no, a consolarte desde arriba!

Y lo hago así cuando la suerte ruda
como hoy perturba de mi hogar la calma;
¡invoco el nombre de mi madre amada,
y entonces siento que se ensancha el alma!

Jul 19

Te fuiste de mi lado.
En silencio fue tu partida.
Mi corazón se ha desangrado
por tan súbita despedida.

Tu espíritu luchador
a la vida se aferraba.
Más Dios, desesperado,
a su lado te llamaba.

En ángel te has convertido.
Velando por nosotros estás.
Aguardando que se cumpla la cita
de reunirnos en la eternidad.

Sin embargo, me parece tan lejos…
Quisiera ahora poderte abrazar.
Te busco, te llamo. No te encuentro.
Dime… ¿Cómo me he de consolar?

Tu amor incalculable
mis faltas por alto pasó.
Porque el querer de una madre,
ese, no tiene comparación.

Sé que en el cielo habitas.
Al lado de Dios has de estar.
Aguardaré paciente el día
en que nos volvamos a encontrar.

Entonces será para siempre.
Nada ni nadie nos podrá separar.
No temeré cuando llegue mi momento
pues tu presencia me confortará.

Me esforzaré por ganar el cielo
para no perderte nunca más.
Mientras tanto, guía mis pasos.
Ilumina mi senda, enséñame el camino.

Que tu presencia me rodee siempre
hasta que se cumpla mi destino.

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