Fue tan brusca tu partida Destrozó mi corazón Y la luz de tu sonrisa En quimera se truncó.
El fulgor de tu mirada, No ilumina mi existir, Tu presencia tan amada, Hacia Dios, quiso partir.
Y revivo los abrazos, tantos besos que te di, lamentando cada instante que contigo no viví.
Por tu ausencia absoluta, Grita y llora mi existir, Y los días son tan largos, Sin razón para vivir.
Cada aliento que respiro, Usurpando mi existir, Pues morirme yo deseo, para estar hoy junto a ti.
A Dios he de suplicarle, Que apacigüe mi dolor, Pues no dudo ni un instante, Que en su seno te acogió.
La esperanza de encontrarte, Ver tu rostro y abrazarte, Cada día, cada instante, De mi vida lo que falte, Fortalece mi fe en Dios.
El gran logro que me inspira, A luchar contra el dolor, Es el sueño de que un día, Nos reúna el Señor¡¡¡¡
|