Siempre pensando en tí… siempre tus labios soñando, queriendo volverte a ver para vivir divagando.
Te amo… murmurar tu voz escucho, mientras mi salada piel, añora dormir en tu piel; mientras bebo de tus labios la dulzura de la miel; la frescura de aquel beso que fuera como adereso, a mis ansias de querer.
Más… se ha detenido el tiempo marcando un compás eterno, hasta dejar en mis labios la huella etérea de un beso.
Y en el temblor de mis manos se deslizan tus cabellos, mientras en susurro escucho ecos de aliento en destellos.
Y así… tan lleno de tí tocándote cerca y dentro con un placer infinito en el alma y en el cuerpo; quisiera gritar tu nombre y lanzarlo a los mil vientos, pero lo escondo en mi ser por el miedo de perderte o por ahorrarme lamentos.
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